Corresponsales internacionales documentan el desastre en El Cairo, una localidad de alrededor de 7.000 habitantes cercana al epicentro. Se confirma que cerca del 80% de las viviendas y edificios públicos del municipio resultaron dañados o destruidos por el sismo, forzando a cientos de familias a dormir a la intemperie en refugios temporales debido al desabastecimiento de agua potable, cortes de energía y constantes réplicas.